Bobo: la huella que lo empezó todo
El origen de todo: la huella de Bobo
El comienzo de todo
Todo lo que somos hoy comenzó con él: Bobo, mi primer Beagle, mi maestro sin palabras.
Bobo llegó a mi vida sin que yo supiera realmente lo que significaba compartirla con un perro, y mucho menos con un Beagle. No conocía la raza, no sabía lo intensa, sensible y especial que podía llegar a ser. Fue mi hermana quien eligió tanto la raza como su nombre, pero fue el tiempo, la convivencia y el amor los que hicieron el resto.
Poco a poco, Bobo y yo fuimos creando un lazo muy fuerte, una relación basada en aprender el uno del otro, en entendernos sin necesidad de palabras. Me enseñó a escuchar de verdad.
Bobo me enseñó una nueva manera de vivir, crear y aprender junto a mis perros.
Y de ahí nace cada diseño que hoy existe, porque todos parten de lo mismo: del vínculo, del amor y de las huellas que dejan en nosotros.
Bobo no está físicamente, pero está en cada decisión que tomo, en cada aprendizaje, en cada paso que doy con más conciencia.
Este proyecto, esta forma de vida y todo lo que comparto aquí, existe gracias a él.
Porque a veces, un solo perro es suficiente para cambiarlo todo.
💛
Siempre en mi corazón.
Gracias, Bobo.
El legado de Bobo
Bobo era alegría pura. Un poco testarudo —como buen Beagle—, muy sensible y profundamente cariñoso. Tenía esa mezcla perfecta entre travesura y ternura que te desarma sin darte cuenta.
Tenía una personalidad única, de esas que dejan huella.
Y si algo le sobraba, era olfato… y curiosidad.
Recuerdo un día, durante uno de nuestros paseos, cuando se acercó un señor con su cachorro. El hombre llevaba unos pantalones cortos de deporte, de esos con bolsillo trasero. Y claro, el olfato de un Beagle no falla.
Bobo se giró directamente hacia el bolsillo. Estoy convencida de que allí había premios para el cachorro. En cuestión de segundos, enganchó el pantalón —y también parte de la ropa interior— y empezó a tirar hacia abajo con toda la determinación del mundo.
El señor intentando subirse los pantalones mientras gritaba “¡suéltame!”, yo repitiendo “¡Bobo, suelta, suelta!”, y Bobo tirando con más fuerza aún.
Resultado: al pobre hombre se le vio el culete delante de todo el mundo.
Era la hora punta del paseo, había mucha gente con sus perros… y yo estaba roja de vergüenza, sin saber si reír o desaparecer.
Hoy lo recuerdo y sonrío, porque esas pequeñas locuras son las que se quedan para siempre.
Tenía una costumbre muy suya: para hacer el último pis del día, siempre se bajaba a su pato de juguete. Ese pato aún lo conservo. Es uno de sus recuerdos, uno de esos objetos que guardan más amor del que parece.
Bobo me enseñó a vivir el día a día.
A entender que hay cosas que no merece la pena pensar demasiado, que los malos recuerdos son los primeros que hay que dejar marchar y que la vida, al final, va de disfrutar los pequeños momentos.
Con él aprendí que los perros no solo llenan nuestra casa:
nos llenan el alma, nos enseñan paciencia, amor y gratitud.
Y aunque ya no esté físicamente, su legado sigue vivo en todo lo que soy, en todo lo que hago y en cada paso que doy junto a mis perros.
De su huella nació una idea
Cuando empecé a diseñar nuestras primeras camisetas, tuve claro que una de ellas debía llevar su esencia, no podía ser de otra manera.
Así nació “My Beagle”, un pequeño homenaje al compañero que cambió mi forma de ver el mundo.
Un diseño sencillo, limpio y honesto, como él, sin excesos, un diseño que habla de vínculo, de lealtad y de esa conexión silenciosa que solo quien ha compartido su vida con un Beagle puede entender.
Porque a veces no hace falta decir mucho para decirlo todo.
Dos almas, una misma historia
Con Manchis he seguido aprendiendo, creciendo y creando, de esa evolución nace también el diseño “Manchis – My Calm, My Chaos”, una forma de expresar ese equilibrio perfecto entre calma y locura que solo ellos saben darnos. Es la continuidad natural del legado de Bobo, la misma esencia, una nueva etapa.
La huella que perdura
Hoy es Manchis quien lidera esta nueva etapa, nuestro pequeño “CEO”, con quien seguimos construyendo este proyecto lleno de historias, aventuras y nuevos diseños.
Porque su amor nunca se va, solo cambia de forma.
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