Buscando respuestas más allá de lo convencional

A veces, cuando la salud de tu perro está en juego, buscas respuestas más allá de lo convencional.


Después de varios desencuentros con nuestro veterinario, yo solo pensaba en una solución más natural. No quiero decir que los veterinarios no entiendan, pero sí creo que muchos están desactualizados en lo que respecta a la nutrición canina.

Para mí no fue difícil buscar a alguien que supiera de verdad del tema y, sobre todo, que fuera un profesional. Como ya os he comentado en otras entradas, siempre recomiendo acudir a expertos en nutrición, porque ellos son quienes mejor pueden guiarnos en este camino tan bonito que es la alimentación natural.

Al fin y al cabo, ¿qué come un lobo? Carne, frutas y vitaminas que obtiene de plantas o bayas. Nuestros perros, aunque domesticados, comparten la misma base: deberían alimentarse con comida real. Obviamente, no siempre todo el mundo puede permitírselo por distintas circunstancias, y para eso existen los piensos, algunos mejores que otros. Por eso insisto: lo mejor es consultar con un nutricionista canino antes de decidir.

En nuestro caso, teníamos unos amigos que ya daban dieta natural y snacks naturales a su perro. Gracias a ellos conocimos a una profesional en nutrición, y en cuanto hablamos con ella nos decidimos a dar el paso.

(El detalle del cambio de comida ya lo conté en la entrada sobre la alergia, así que no me repetiré aquí.)




Errores, miedos y aprendizajes

Cuando empezamos con la dieta natural, no tuve demasiadas dudas porque íbamos de la mano de nuestra nutricionista. El único miedo real era el tema de los huesos carnosos, pero poco a poco aprendimos y, al final, se volvió algo totalmente natural.

Si pienso en errores, diría que al principio creía que los perros no podían comer muchas cosas. Luego descubrí que había un montón de alimentos beneficiosos que podíamos compartir: el brócoli (cocido o crudo), los arándanos como fuente de antioxidantes, el yogur natural sin azúcar… La lista es larga y cuanto más aprendes, más disfrutas de esta manera de alimentarles.

Si volviera a empezar, lo primero que haría sería cambiar del pienso (que traen ya desde el criadero) directamente a la dieta BARF. Porque la alimentación marca un antes y un después.

Si tú estás en ese punto en el que dudas si dar el paso hacia la dieta natural —ya sea cocinada, cruda, en latas o deshidratada—, mi consejo es claro: anímate, pero hazlo siempre de la mano de un nutricionista de verdad. Cada perro es un mundo, y lo que funciona para uno puede no ser lo mejor para otro.

Conozco un caso cercano que me marcó mucho: la dueña de una perrita, obsesionada con que adelgazara, no paraba de cambiarle la comida, de pienso a cocinada y luego otra vez a pienso. Yo le recomendé en varias ocasiones que hablara con un profesional y hasta le pasé el contacto de nuestra nutricionista, pero nunca quiso.

Y aquí es donde quiero dejar clara una idea: la salud de nuestros perros está en nuestras manos, pero no está en nosotros la responsabilidad de diseñar dietas. Para eso están los profesionales. Nosotros podemos elegir dar el paso y buscar lo mejor para ellos, pero necesitamos la guía de quienes realmente saben.




Lo que más me ayudó

En este camino lo más importante fue contar con el apoyo de profesionales, como ya os conté en la entrada sobre las alergias, ella me guío paso a paso con la comida y los suplementos, los resultados no llegan de un día para otro: la constancia y la paciencia son la clave.


Los primeros resultados

Después de unas semanas, empecé a notar cambios increíbles: el pelo de Manchis tenía más brillo, la piel ya no estaba roja y los picores iban desapareciendo, en apenas un mes, los picores se habían ido y la piel se veía mucho más sana.

Recuerdo perfectamente una visita al veterinario en la que se quedaron con la boca abierta al ver el pelo de Manchis. Me dijeron: “¡Wow, qué bien tiene el pelo! ¿Qué le has dado?” Y mi respuesta fue simple: había cambiado su dieta a BARF y le estaba dando los suplementos adecuados. 

Fue increíble escuchar eso precisamente en una clínica veterinaria.




Reflexión 

Dar el paso hacia la dieta natural fue una de las mejores decisiones que tomamos, no es magia ni un remedio instantáneo, pero sí un camino que transforma la salud y la vida de nuestros peludos.



🐾 “Con paciencia, constancia y la guía adecuada, lo natural siempre da sus frutos.”







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