La alimentación puede marcar la diferencia

“La alimentación puede marcar la diferencia en la vida de nuestros perros, y la historia de Bobo es la mejor prueba de ello.”



No soy una experta en alimentación canina

Como bien dice el título de esta entrada, no soy una experta en nutrición canina, solo quiero compartir mi pequeña experiencia personal.
Lo mejor siempre, siempre, es consultar con un profesional en nutrición. Nosotros os recomendamos La Leonera, ya sea para cambiar la dieta (pienso, dieta cocinada, cruda, deshidratada o latas), añadir algún suplemento o tratar temas de alergias y mucho más.


Mis inicios en la alimentación canina

Mi historia empieza con mi primer Beagle. Al principio seguimos la recomendación del veterinario y le dimos pienso Advance Puppy durante toda la etapa de cachorro. Cuando la terminó, continuamos con el mismo pienso, hasta que unos amigos nos hablaron de LupoSan.

Nos contaron lo maravilloso que era este pienso: al ser pellet y prensado en frío, era mucho mejor que las típicas "croquetas", y sí, nos lo vendieron como una súper maravilla, así que lo probamos: la verdad es que a mi Beagle le encantaba.


La mentalidad de antes

En aquel entonces, se decía que los perros solo podían comer su pienso y nada más. Bueno… excepto algunas chuches, galletas o los típicos Dentastix. Ahora, con todo lo que sé, me parece increíble la ignorancia que había sobre nutrición canina.

Hazte esta pregunta: ¿cómo estarías tú comiendo únicamente cereales y galletas?


Nota: Los típicos Dentastix no eliminan el sarro, más bien lo empeoran.


Un punto de inflexión

Cuando mi Beagle, Bobo, tenía 10 años y medio, sufrió la rotura del ligamento cruzado. Fue un momento muy duro, no solo porque afectaba a su movilidad, sino también porque nos hizo cuestionarnos si la alimentación que había tenido todos esos años podía haber influido en su salud.

En ese instante entendí que la nutrición no era simplemente “llenar el cuenco con pienso”, sino que podía ser clave en su bienestar y en la prevención de muchos problemas. Fue ahí cuando comenzó de verdad mi interés por aprender, investigar y probar opciones más naturales y saludables para él.

Ya había oído hablar de la alimentación natural BARF, pero no me atrevía a dar ese paso directamente. Así que empecé con latas y luego a prepararle yo misma la comida, siguiendo la recomendación de añadir salmón a su dieta. Tengo que confesar que, cuando no tienes idea, confías en la persona que se supone sabe más que tú. Desde ahí partí para intentar hacerlo lo mejor posible.

Por aquel entonces no sabía bien qué podía o no podía comer un perro, así que investigué como pude y traté de armar una dieta completa. Lo hice con todo el cariño, añadiendo todo lo que pensé que podría mejorar su salud.

  


El golpe más duro

Cuando ya estaba recuperado de la operación de ligamento y terminábamos las últimas sesiones de rehabilitación, Bobo empezó a toser. Fuimos al veterinario, y nos dijeron que era un simple catarro. Le dieron un jarabe y, en dos días, dejó de toser, pero a la semana, la tos volvió.

Volvimos a consulta, y ese día fue cuando me rompieron el corazón en mil pedazos, le hicieron una ecografía y vieron que tenía un pulmón encharcado. Le drenaron el líquido y nos dieron el diagnóstico: cáncer, muy extendido, lo que explicaba la tos constante. Nunca olvidaré ese día; mi vida se partió en mil pedazos y con él se fue también una parte de mí.

Después de varias visitas, llegó el momento más duro de mi vida: decidir no hacerle sufrir más. Estuve con él hasta el último instante, abrazando le y siendo yo la única persona que mirase, le susurre que nos volveríamos a ver, que me esperara. Siempre le llevo en mi corazón, cuando recuerdo ese momento me sigo emocionando muchísimo. 




Una nueva oportunidad con Manchis

Cuando Manchis llegó a mi vida, tuve muy claro que quería hacerlo mejor, q
uería darle una alimentación más sana, darle todo lo que a Bobo no pude darle siempre, ya que lo descubrí en sus últimos años.

Tuve la suerte de conocer a personas que me recomendaron tiendas y alimentos 100% naturales, propios de la vida de los perros (y de sus antepasados, los lobos): comida cruda, huesos, suplementos y mucho más. Gracias a ello, con Manchis pude empezar un camino diferente, más consciente y natural.


El aprendizaje de Bobo y las alergias de Manchis

Lo que viví con Bobo me marcó profundamente y me hizo comprender que la alimentación es clave en la salud de nuestros peludos. Pero no fue la única razón que me llevó a cambiar.

Con Manchis también tuve que enfrentarme a sus alergias ambientales, que ya os conté en entradas anteriores. Mi veterinario me decía que no hacía falta cambiar la dieta, que incluso podía empeorar la situación, y que lo único necesario era añadir más omega 3 y darle una pastilla (Apoquel).

Eso fue otro gran motivo para decidirme de lleno por la alimentación natural.

En realidad, ambos —Bobo y Manchis— me enseñaron lo mismo desde lugares diferentes: que la nutrición puede transformar la vida de un perro y que, como responsables de su bienestar, debemos informarnos y buscar siempre lo mejor para ellos.



 

       Bobo y Manchis



Por ellos, siempre merece la pena intentarlo.








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